Así es, inexplicable en su entereza,tiene los ojos fijos, y la sonrisa sincera, las manos fuertes y el alma buena.
Tiene un corazón valiente, y la fragilidad de un párvulo.
Gallardo su andar, y distraída su figura.
Anatomía intensa, y así como perdurable a la memoria.
Se me escapaban los suspiros al mirarle concentrado, en mi pecho azota su mirada y un eco retumbaba por mi ser cuando su voz es recordada.
Es inexplicable, la música le acompaña,adorna el mundo con el suyo, rompe el cielo con su silueta.
Es sublime, espiritual, pero por más que lo analice, no, no lo podré explicar.
Que torpeza la mía por quererle nombrar,no encontré los versos, ni las letras correctas; busqué en notas, en acordes; incluso en sinfonías y no, no le podía nombrar, todo queda sin concordar, sin llenar esa silueta, sin llenar ese mar.
Ahí va, frente a mi, y yo detrás de este cristal, despido su caminar, como despido al sol cuando veo la luna brillar, ahí va, ahora solo disfruto, no quiero descifrar, aquel misterio hecho carne, aquel ser humano hecho ensoñación.
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