lunes, 2 de diciembre de 2013

ENAMORADA

Me enamora a diario cada detalle de la magia que terrenalmente es llamada vida, por que no hay palabra con que yo pueda describirla.
Me enamoran las personas con las miradas tenues, y los ojos fijos al camino incierto.

"POR QUE PARA SER, PRIMERO DEBEMOS SABERNOS, Y PARA SABERNOS DEBEMOS SABER QUE HAY DENTRO DE NOSOTROS, Y CUANDO SEPAMOS QUE HAY DEBEMOS SABER QUE EL CAMINO NO ES REAL, Y QUE EN UN PARPADEO O SE CONSTRUYE O SE DESAPARECERÁ, Y ASÍ PODEMOS SER VALIENTES, PERO PARA SER DEBEMOS....."

Me enamora la gente que cultiva sueños, que vuela alto, y que deja el alma en la Tierra, me enamora quien hace vibrar el agua con ideas, quien observa con huracanes y piensa con el corazón. Quien usa el corazón para continuar su guía, que no duda, que quiere, que desea y anhela.

Me enamora quien sigue sus convicciones, que crea sus reflexiones y teme a llamarles filosofías por la sencillez de humildad, quien no persigue su vida con filosofías de otros, escucha otras reflexiones y las considera, más sin en cambio no mueve nada dentro del alma suya y continua con las propias.

Me enamora el sol en la piel después de una fría sombra, las risas que rompen los silencios, las lágrimas que son del más sencillo dolor, el abrazo que es con buena intención.

Me enamora la vida a cada paso, las personas extrañas y sus enseñanzas secretas, las que conozco y cada día ver que no las conocía, me enamora sentir miedo y atreverme a romperlo.

"ESTAS ENAMORADA DE LA VIDA MUJER"
 De la vida y todo lo que me trae y me quita, de quienes existen y no, de quienes me hacen y me destruyen, me enamora de la poca vergüenza que tengo, y de la seriedad con la que sonrió, de las lágrimas de miedo, y la convicción con la que sigo.


domingo, 8 de septiembre de 2013

El baile

Es mio el pensamiento sin coherencia, son personales los embrollos de mi alma.

      Es nuestro por el permiso de nadie.

Mi mundo es lo que me pertenece, su aire, su mar y cada cosa que reverdece.

Dame una mirada que me salve de esta confusión, esta noche irradias en mi más que ayer, más que hoy; rezaré con la cabeza en alto, lanzaré plegarias a la lluvia y se las pagaré con llanto si me son cumplidas.
Levanta las manos, mira hacia arriba, la belleza es irracionable , contempla la grandeza y mientras contemplas cada vez eres más grande, mientras yo me sumergo haciéndote un azul de deseos, un océano lleno de encuentros.

Galaxias que enredaste con tu cabello, amaneceres que deje en mis pestañas, cambiándole el nombre y sentido a todo lo que creemos.

He vivido, soñando sabiendo que mi cuerpo está despierto.

A punto de rozar con el miedo, comiéndome pensamientos malos, siendo ingenua creyendo que hay lugares en donde aún se hace el amor y ahí se deja de ser humano.

No quiero llenar los huecos que me han dejado, me sirven para arrojarme con despecho cuando herida me encuentro, los verdes jardines que me han sembrado los utilizo para desnudar el alma cuando plena me creo.

Mojé mis pies para irme pronto de viaje, apartarme un asiento a lado tuyo para cuando el barco zarpe,no le temas a volar sin un seguro, así el viaje se vuelve impecable.

Vuela sin sentirte culpable, vuela sin pedir permiso a nadie que el mundo no se da cuenta que para mi volar es indispensable.

Mientras sale el sol, permite este baile, cantaré mis reproches y la nostalgia nos acompañará.
 


-Verano, aún-

miércoles, 14 de agosto de 2013

Gusto.

El placer de encontrarme frente a lo desconocido con agallas de descubrir, con la fantasía de creer que eso ya era parte de mi mundo desde antes de estar frente a tal situación sin nombre.
El miedo se incorpora en pequeños lapsos de anhelo, poniendo a tambalear cada uno de mis suspiros, pero este es vencido con ansias, ansias felices que son valientes, que se hacen pequeñas, que crecen al ver el azul de cielo.

 He puesto mi alma al filo de la aventura, apunto de ser arrojada al vacío, un alma sin compromisos llena de desvaríos, le pedí que saltara aun que preocupada de ponerla en riesgo me encontraba, me arrojé con ella, cerré los ojos y pedía en sustanciosas plegarias que si iba a haber una caída no fuera tan dura. Me equivoqué, al arrojarme una fuerza magnífica e inexplicable me hizo volar, me sostuvo en el aire; así definí mi locura, mi gusto por lo que parece ser inexistente.

Sigo aún volando entre nubes y múltiples tonos del cielo, trato de asegurarme que sea real y no un sueño más de mi mente incontrolable, tengo aún tanto por volar, pero por vez primera no lo haré sola, las dudas no acompañan, los deseos me animan y el tiempo se ha detenido, hoy después de tanto el suspiro del viento me ha elevado alto, a soplado a mi favor, me ha llevado a un cielo de incontrolable felicidad.




"Ya no se si miro al cielo para recordarte, o miro al cielo con la fantasía de encontrarte."











miércoles, 27 de marzo de 2013

Amantes.


Los amantes.
En silencio, van de la mano, ellos y la noche,  van los amantes.
Van juntos por calles desconocidas, creen que nadie los mira, pues van realmente concentrados en ellos mismos, pero yo los miro, los miro con la atención que miraría una historia mía, y repaso cada uno  de sus pasos como si estuviera en el lugar de alguno de ellos, de ese par de amantes.
En la noche, ahí van, un par de amantes, que no se juran amor, pues saben que no es coherente, que no se juran nada más que la eternidad de esta noche, y ambos se notan conformes con eso, con aquella promesa, con este instante.
Se besan, despacio, sin tiempo, sin compas, como si cada beso fuera delineado con pincel y descrito con exactitud con las letras correctas, se besan, sin música, sin acompañamiento, el uno con el otro, en un semáforo se detienen y hacen de la espera un beso, la luz verde esta ya, ellos no lo notan pues aún no han terminado de culminar su espera.
Y ahí van, un par de amantes, que se miran, que caminan que se besan.
Ella se ha detenido a mirarlo, lo mira con ansias, como si buscará alguna respuesta, lo mira como si él fuera un desconocido, y al ver que no hay respuesta, lo besa.
Él, la mira, la toma de los hombros, la mira como si fuera la primera vez que la mirara, con confusión,  como si fuera aún más desconocida y abismal de lo que ya en esa noche es, la besa.
Toman el mismo camino, pero en un punto ese camino se separara, pues así es la situación de los amantes, al día, sin importar un mañana, sin importar si existe un camino más allá para recorrer.
Un encuentro más, ahí va él, ahí va ella, entonces dejan de ser ellos, para volverse el mismo par de amantes, que se abrazan, que se miran solos, en silencio, sin ruido.
 Donde el mundo solo se vuelca para verse solo a ellos sin importar quién o qué está detrás de ellos, de sus historias, entonces, es ahí donde está la situación de amantes, pues están solos, por un instante solo son ellos y nadie más, solo ellos y su gusto por el otro.
Una vez más, observo su andar, sus miradas, quisiera escuchar sus palabras, ella sonríe, el también, guardan secretos en sus miradas, una vez más se besan, se abrazan, y con la sencillez del momento se necesitan.
Es hora de decirse adiós, se miran con recelo con tristeza, y con una fuerte alegría, pues una vez más ese par de amantes logró un cálido encuentro una vez más sus emociones, los llevo hasta donde han llegado hasta el momento.
Se besan, sin importar el mañana, se necesitan por el momento, se cuentan secretos, la pasan bien, la tarde se ha empezado a despedir, ella arregla su cabello, se acerca, él, la acerca, la toma por la cintura, un último beso, largo e inédito, un abrazo fuerte, sus miradas se cruzan una última vez, con la incertidumbre de un próximo encuentro, el viento sopla, sus caminos se dividen, pero aun así, los caminos tienen algo en común, ambos caminos, son de un amante, de una amante, de un secreto con olor a caricia.

lunes, 18 de marzo de 2013

No le encontraba.


Busqué encontrarme con el destino.
Le busqué y le busqué, pero no lo logré.
Creí poder hallarle bajo una sábana, o en el acorde de alguna melodía, me paré en la orilla de un edificio, tal vez el aire se lo habría llevado y en lo alto yo podía encontrarlo.
Le busqué día y noche, en las tardes después de la comida, entre ratos en mi mente, no, no estaba.
¡Destino! le exclame mil veces, quería que se acercara a mi y me besara, ni siquiera me rosaba, Trate de seducirle con las más grandes hazañas, y nada, el no llegaba.
Por la noches antes de dormir le soñaba, le imagina, alto, fortachon, lo imaginaba como algunos de mis amantes, soñaba que un día tocaría mi ventana me acogería entre sus brazos, y escaparíamos juntos, y la historia sonaba mejor aún después, él y yo, el destino, y un ser humano, corriendo, adulandonos, retando a la propia vida.
De pronto dormía y dejaba de pensar en el destino, hasta que amanecía, y me volvía a encontrar soñando que podía encontrarme con él.
Fue entonces una tarde, ya no sé si de verano, o si la tarde ya estaba siendo devorada por la noche, pero el destino toco a mi puerta le abría sorprendida, y en un momento se capturo la vida, el destino resoplo en mi oído, me tomo de las manos y me llevo con él, me llevó a recorrer fotografías canciones, paisajes, personas, y todo me era tan familiar, tan peculiar, entonces me di cuanta de donde había estado.
El destino era quien me llevaba, y me había llevado a recorrer mi vida, cada momento cada instante, y al final me llevo a un espacio blanco, donde me concedió el poder de hacerme infinita, pues "El destino" Ya había ido por mi, el destino que siempre busqué estaba frente a mi, la muerte de mi cuerpo, frente a mi alma eterna, lo que siempre busqué siempre estuvo oculto bajo la palabra muerte, y ahora que lo tengo frente, le disfruté, y recorría todos los momentos que viví, y llegué a la infinita incertidumbre.

La incertidumbre  de que en el momento culminante se torna una respuesta y a ese momento culminante se le torna una eternidad.