Es mio el pensamiento sin coherencia, son personales los embrollos de mi alma.
Es nuestro por el permiso de nadie.
Mi mundo es lo que me pertenece, su aire, su mar y cada cosa que reverdece.
Dame una mirada que me salve de esta confusión, esta noche irradias en mi más que ayer, más que hoy; rezaré con la cabeza en alto, lanzaré plegarias a la lluvia y se las pagaré con llanto si me son cumplidas.
Levanta las manos, mira hacia arriba, la belleza es irracionable , contempla la grandeza y mientras contemplas cada vez eres más grande, mientras yo me sumergo haciéndote un azul de deseos, un océano lleno de encuentros.
Galaxias que enredaste con tu cabello, amaneceres que deje en mis pestañas, cambiándole el nombre y sentido a todo lo que creemos.
He vivido, soñando sabiendo que mi cuerpo está despierto.
A punto de rozar con el miedo, comiéndome pensamientos malos, siendo ingenua creyendo que hay lugares en donde aún se hace el amor y ahí se deja de ser humano.
No quiero llenar los huecos que me han dejado, me sirven para arrojarme con despecho cuando herida me encuentro, los verdes jardines que me han sembrado los utilizo para desnudar el alma cuando plena me creo.
Mojé mis pies para irme pronto de viaje, apartarme un asiento a lado tuyo para cuando el barco zarpe,no le temas a volar sin un seguro, así el viaje se vuelve impecable.
Vuela sin sentirte culpable, vuela sin pedir permiso a nadie que el mundo no se da cuenta que para mi volar es indispensable.
Mientras sale el sol, permite este baile, cantaré mis reproches y la nostalgia nos acompañará.
-Verano, aún-