El placer de encontrarme frente a lo desconocido con agallas de descubrir, con la fantasía de creer que eso ya era parte de mi mundo desde antes de estar frente a tal situación sin nombre.
El miedo se incorpora en pequeños lapsos de anhelo, poniendo a tambalear cada uno de mis suspiros, pero este es vencido con ansias, ansias felices que son valientes, que se hacen pequeñas, que crecen al ver el azul de cielo.
He puesto mi alma al filo de la aventura, apunto de ser arrojada al vacío, un alma sin compromisos llena de desvaríos, le pedí que saltara aun que preocupada de ponerla en riesgo me encontraba, me arrojé con ella, cerré los ojos y pedía en sustanciosas plegarias que si iba a haber una caída no fuera tan dura. Me equivoqué, al arrojarme una fuerza magnífica e inexplicable me hizo volar, me sostuvo en el aire; así definí mi locura, mi gusto por lo que parece ser inexistente.
Sigo aún volando entre nubes y múltiples tonos del cielo, trato de asegurarme que sea real y no un sueño más de mi mente incontrolable, tengo aún tanto por volar, pero por vez primera no lo haré sola, las dudas no acompañan, los deseos me animan y el tiempo se ha detenido, hoy después de tanto el suspiro del viento me ha elevado alto, a soplado a mi favor, me ha llevado a un cielo de incontrolable felicidad.
"Ya no se si miro al cielo para recordarte, o miro al cielo con la fantasía de encontrarte."